Santa Marta es una de las primeras ciudades
fundadas por españoles en América continental, en el año
1525 y fue la primera en Colombia. Hacia el 2025 cumplirá 500
años de existencia contemporánea. Tiene una extensión
de 239.335 hectáreas de la superficie terrestre en la Costa Caribe
colombiana. Dista de la capital de la República 1.286 Km. El
distrito de Santa Marta se emplaza sobre la Sierra Nevada de Santa Marta
- macizo litoral más alto del mundo, declarado por la UNESCO
Reserva del Hombre y la Biosfera, con alturas que oscilan desde el nivel
del mar hasta 5.775 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m), lo cual,
junto con su localización tropical, permite la existencia de
pisos térmicos cálido, templado, frío, y compuesta
por un mosaico de ecosistemas marinos y terrestres con distintos grados
de intensidad e intercambio de materia y energía.
Esta condición natural del territorio
explica la existencia de dos parques nacionales naturales, que en su
extensión abarcan 53% del área total de la ciudad, ellos
son: el parque Natural Tayrona, con 12.000 hectáreas (has.) terrestres
y 3.000 marinas, y la Sierra Nevada de Santa Marta, de carácter
subregional, con una extensión de 113.396 has. (CORPES, 1998).
Con la fundación de Santa Marta
(1525), se inició el primer reparto de territorio y la organización
administrativa de la Colonia, cumpliendo funciones de ciudad puerto;
se consolidan los asentamientos urbanos, la construcción de defensas
contra los piratas, siendo esta última característica
un factor que convierte la ciudad, en un sitio de paso, sin mayor importancia
económica durante la colonia; ello incide, además, en
el poco desarrollo urbanístico de estos siglos (Abello, 2000).
Durante la segunda mitad del siglo XIX
en Santa Marta se presenta el surgimiento empresarial, abanderado por
comerciantes franceses, ingleses y norteamericanos residentes en la
ciudad, quienes lideran la dinámica portuaria con auges en áreas
comerciales. Constituyen en la ciudad una sociedad entre comerciantes
y agricultores para construir el ferrocarril, y establecer redes comerciales
y circuitos productivos. En 1871 surge la Universidad de Derecho, la
Escuela de Medicina y, posteriormente, la Universidad del Magdalena;
así mismo, aparecen periódicos locales ocupados de temas
de actualidad política y económica.
Santa Marta fue erigida como Distrito
Turístico, Cultural e Histórico en 1989, luego se ratifica
esta condición en la Constitución de 1991 (art. 328) y
en la Ley 768 de 2002, la cual establece obligaciones y competencias
a la ciudad en el manejo de los recursos ambientales y los ecosistemas,
así como en el ordenamiento territorial y la configuración
de una zona metropolitana entre Cartagena, Barranquilla y Santa Marta.
El área urbana administrativamente
está dividida en ocho (8) comunas: María Eugenia - Pando;
Comuna Central; Pescaito - Taganga; Polideportivo - El Jardín;
Santafé - Bastidas; Parque - Mamatoco - 11 de Noviembre; Gaira
Rodadero; Pozos Colorados - Don Jaca. El área rural está
constituida por los Corregimientos de Guachaca, Minca y Bonda, un Resguardo
Indígena, Taganga y algunos asentamientos urbanos, tales como,
El Mamey, Buritaca, San Isidro, Marquetalia, Calabazo, Don Diego, El
Campano, La Tagua, entre otros .
La Santa Marta de hoy presenta una situación
compleja de fuertes contrastes, a la vez que una condición potencial
de éxitos por su localización, dotación de factores
naturales y la existencia de un amplio patrimonio histórico y
cultural. El desarrollo económico de la ciudad se ha concentrado
en las actividades asociadas al puerto, al sector agroindustrial y,
paradójicamente, un poco menos del turismo.
En gestión pública, la
ciudad presenta falencias y debilidades que no le han permitido –
a pesar de las intenciones de los gobiernos distrital y nacional- tener
mejores logros y éxitos en políticas públicas eficaces
y eficientes para la satisfacción de necesidades básicas
y la realización de derechos a sus ciudadanos. En materia cultural
y tejido social es notoria la brecha y la desintegración social,
a la vez que un precario sentido de pertenencia de los habitantes hacia
la ciudad y la construcción y defensa de lo público. La
Universidad del Magdalena ha venido liderando un proceso de transformación
desde adentro logrando impactar positivamente el entorno y los actores
sociales e institucionales.
De acuerdo con el Plan de Desarrollo
2004-2007, “Santa Marta tiene una población estimada para
el 2003 de 423.000 habitantes, los indicadores de calidad de vida no
superan los promedios nacionales, el 34% de la población registra
necesidades básicas insatisfechas, 11 puntos por encima del promedio
nacional, el 14.5% viven en hacinamiento critico, y 16% esta en la miseria,
10 puntos por encima del promedio nacional, del total de la población
el 60.6% esta bajo la línea de pobreza y de ellos el 23.4 viven
en la indigencia”.
Santa Marta al igual que otras ciudades
de nuestro país enfrenta hoy día un problema común:
la violencia, la cual no solo se relaciona con el conflicto armado,
sino también la violencia urbana e intrafamiliar que viven en
las casas y en las calles muchos ciudadanos; producto de ello, la violencia
ocupa el primer lugar como causa de mortalidad en nuestra ciudad y en
el país .
La superación del conflicto armado
y el adecuado tratamiento de sus efectos como el desplazamiento forzado
y la inseguridad, entre otros, se pueden convertir en una oportunidad
para la reconciliación, aclimatar la paz y la convivencia duradera,
y rehacer la confianza de los inversionistas, de los visitantes y turistas
internacionales atraídos por el turismo ecológico, étnico,
cultural e histórico, además del tradicional turismo de
sol y playa. La imagen de la ciudad es un activo que debe reavalorizarse
y resignificarse permanentemente.
En este contexto, la ciudad tiene el
desafío de pensarse y “refundarse” reconociendo el
estado de cosas de la realidad actual, los potenciales factores de éxito,
las capacidades de la población y la cultura, así como
el aprendizaje desde los desaciertos, debilidades y amenazas que el
territorio tiene. Todo ello para lograr la concertación de una
apuesta compartida entre todos los actores de la ciudad, de una visión
estratégica de desarrollo productivo con equidad social y sostenibilidad
ambiental. ¿Cómo visionamos a Santa Marta y su región
hacia el año 2025?, ¿Cómo hacemos posible la ciudad
que queremos todos?, ¿Cuáles son las prioridades para
cumplir la aspiración de una Santa Marta turística, productiva,
próspera en lo social y sostenible en lo ambiental?